jueves, 12 de junio de 2008

Empezó jugando con su lengua, despacio, sin prisa, pero con el ansia de recorrerla entera apremiándole. Le mordió el cuello mientras la acariciaba, porque sabía que le gustaba y quería escucharla gemir. Sacó las esposas del cajón.
-Hoy vamos a jugar. Hoy vas a ser tú mi niña mala.
La encadenó al cabecero de la cama, le vendó los ojos, y siguió dedicándose a rozarle el ombligo, los muslos, y cuanto pillaba a su paso. Acabó encima de ella, jadeando.
Sonreía, aún atada y a ciegas.
-Ha estado bien, para haber sido sólo sexo.

El disparo resonó en el callejón, bajo la ventana.
-Porque tú, o eres mía, o de nadie.






Lautaro.





Un globo, dos sexos, tres orgasmos, cuatro risas, cinco besos, seis gemidos, y ríe la luna por nada...



Texto compartido. Yo he puesto la letra, la idea fue tuya, Isy.

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