lunes, 25 de agosto de 2008

-Ya no creo en nada ni en nadie. Ya no creo que estemos destinados a estar juntos.

Su voz era sólo un susurro tenue, tranquilo y vacío de matices.

-¿Para qué voy a creer? Cada uno se labra su propio destino, y yo estoy cansada de ver el mío es sus manos, esas manos que una noche me acariciaron, aprovechados, y que ahora buscan otros dedos con los que entrelazarse. Harta de excusas baratas, de llamadas que nunca llegan, de sonrisas que juegan a tener siempre lo que quieran, y que en su momento lo lograron. De palabras tiernas al oído, que no quiero saber ni pensar a cuántas le diría lo mismo. De estupideces, de bromas, de menosprecios sinsentido, deque sea la causa de mi autoestima baja. Ahora podrás entender porqué la gente dice que soy fría. Porque alguna vez lo he dado todo, y como bien decía La fuga: "Por verte sonreír, he vuelto yo a perder".



Lautaro.






Ya no tengo sufrimiento, ya no tengo quién me mienta, ya no tengo a quién contarle lo que tengo en mi cabeza. Ya no siento desconfianza, ya no siento más violencia, ya no siento que mi vida valga menos que tu ausencia.
Ya no me importa tu destino, ya sólo quiero hallar el mío, ya no me asombra tu existencia, ya no me asombra nada, nada.
Ya no tengo que explicar, ya no tengo quien me juzgue, ya no tengo a quien pedirle una opinión sobre mi vida. Ya no siento el alma ciega, ya no siento el alma muerta, ya no siento que mi vida valga menos que tu ausencia...

Juanes-Nada.


Va por ti, seguro que te sientes aludido.

No hay comentarios: