domingo, 16 de noviembre de 2008

Mi vida es un caos. No quiero andarme con eufemismos o rodeos de escritora de novela barata de serie B, de esas que acaban en el rastro cada domingo por la mañana, dos libros a tres euros. Soy inestable. Fumo una media de cinco a quince cigarrillos diarios, dependiendo del tiempo, del estado de ánimo, de los días que han pasado desde el último polvo, de los nervios, de la compañía, y de la música que esté escuchando. Soy adicta al vodka, con naranja o con limón, a los chupitos dulces, al ron con manzana de la que sólo venden en Asturias, y a sentirme mal por trámites innecesarios. Juro que no aguanto sin móvil más de una hora y media, soy capaz de leerme un libro diario, y no paso un sólo día sin llenar mi cabeza con cientos de baladas o viejos éxitos del heavy español y extranjero. Suelo llorar una vez por semana, no preguntéis, siempre sacó algún motivo, quizás porque, otro de mis muchos defectos, soy demasiado sensible.
Tengo una nueva adicción. Sólo que ésta, desgraciadamente tiene nombre. Y es que tengo mono si no me paso un par de horas a carcajada limpia. Contigo.




Lautaro.

No hay comentarios: