Verte dándote la vuelta así, de noche, en silencio, sin un adiós porque, qué coño, nosotros no somos " de esos". Sentir que me rompo en mil pedazos que no saben volver a unirse.
El camino de vuelta, sola, duro, frío, y el volante de mi mondeo gritando que ya te echa de menos, y el motor suplicándome que vuelvas, que tú eres el único capaz de ponerle a 180 en un Gijón-Oviedo. Y protestando, que bien podríamos ir a 220...
Y tú, y tu whatsapp de buenas noches diciéndome que tu "bravito" echa de menos que yo le conduzca despacio...
Y parece que te oigo, que ya no estarás cada día, pero que a más de 200 km/h, 300 km no son nada, que estamos a tiro de piedra.
Y yo, que no sé jugar a esto de la distancia, solo oigo el sonido de tu voz perdiéndose entre el ruido de mi motor. Que dice que ya te echa de menos, imbécil.
C.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario